“¿Qué estoy haciendo mal?” y otras preguntas que debemos analizar

June 15, 2020

Coaching, Desarrollo Personal, Terapia

Cuando una persona decide comenzar la terapia, generalmente llega porque percibe que algo en su vida no está funcionando. Por esto, muchas veces como terapeuta, mi tendencia es pensar “¿Qué está yendo mal?” “¿Qué se debe de cambiar?” “¿Qué está haciendo mal esta persona?” La tendencia de querer ayudar a solucionar el problema se encuentra muy presente. A la vez, también creo en la capacidad de resiliencia de las personas y su sabiduría interna para crear su bienestar. Pero debo de admitir que a veces, la voz de “¿Qué está mal?” Suena un poco más fuerte.Y esto lo he escuchado en otras conversaciones, en especial cuando se habla de poblaciones marginalizadas.

A veces pensamos que tenemos que identificar, cuáles áreas se deberían de mejorar en vez de pensar “¿Qué se está haciendo bien?”

Las preguntas de:

¿Pero y si es el poco acceso a la educación? Las personas que no reciben educación son más propensas a…

¿Y si es un tema de cómo lo dijo? Si no hubiese provocado, a lo mejor no hubiese recibido esa reacción.

¿Y si no hubiese salido tan tarde? Debería de saber que a esa hora iba a encontrarse con eso.

Muchas veces evitamos evaluar el sistema en el nos encontramos. Y a la vez, obviamos pensar en las fortalezas o las acciones que la persona toma consistentemente para su bienestar y para el de otras personas.

 

El problema con el primer pensamiento es que nos centramos en culpabilizar a la persona en vez de analizar el sistema. Esto puede ocurrir por el hecho de que muchas personas, incluyéndome, nos beneficiamos de los privilegios de ese sistema que funciona a costa de la opresión. Esa posición de responsabilizar a la persona muchas veces viene de la incapacidad que tenemos muchos terapeutas de sentarnos con lo que nos resulta incómodo y no podemos resolver. También, puede ocurrir que la persona que asiste a terapia se culpabilice. Y es más fácil el caer en esa ceguera compartida que el acompañar a la persona a darse cuenta de la injusticia del sistema.

 

Ahora, mi interés es el enfocarme en el segundo punto. No porque el primero no es importante, sino, porque fue este pensamiento el que me inspiró a crear esa entrada en el blog.

Voy a darles un poquito de contexto, en temas de salud pública, existen los conceptos de factores de riesgo y factores protectores. Los factores de riesgo son aquellas características que ponen a una persona en una posición de vulnerabilidad mayor que de otras personas. Ejemplos de factores de riesgo son: pobreza, ser parte del grupo LGBTQI+, enfermedades autoinmunes, etc. Los factores protectores son aquellas características que permiten a un individuo o comunidad el enfrentar situaciones difíciles y disminuir el riesgo de vivir las mismas. Algunos ejemplos de factores protectores: tener una red de apoyo, tener algún sistema de espiritualidad, un sistema familiar fortalecido, etc. En conclusión, cada persona y comunidad tiene una combinación de factores protectores y factores de riesgo.

 

La razón por la que di este contexto es porque muchas veces nos enfocamos exclusivamente en esos factores de riesgo y no en esos factores protectores. Cuando nos mantenemos con esa perspectiva, podemos bloquear las experiencias de resiliencia y de trabajo proactivo que tanto pacientes como comunidades están haciendo.

 

Una persona puede presentarse en terapia de las siguientes formas:

 

  • Expresa dificultades para comunicarse con sus padres, pero siempre está presente para sus amistades.
  • Le resulta difícil entender algunas necesidades de su pareja, pero es una persona que tiene una perspectiva humanitaria enorme.
  • Se le dificulta mantener un orden en su vida, pero es una persona cuyo liderazgo y apoyo en su equipo es celebrado.

 

Muchas veces, vemos estos casos y decimos “Debe de haber un problema si puede con una cosa y con la otra no”. Y al ver estas polaridades, podemos cuestionar a nuestros pacientes, sin darnos la oportunidad de reconocerles por lo que ya están haciendo bien. El ser humano es un balance entre el “Si…y a la vez…” Podemos sostener dos realidades y no pensar que es necesariamente un desbalance. Vamos a darnos la oportunidad de reconocer esas cosas que pacientes, comunidades y las personas dentro de nuestro propio círculo están haciendo bien. En especial, si el resto del mundo ya les hace sentir como si nunca van a hacer lo correcto.

Hagamos comentarios como:

 

“Eso muestra tu gran sentido de compasión”

“¡Qué hermoso es escucharte hablar sobre algo que te apasiona!”

“¿Qué te inspira a la hora de intentar establecer tu liderazgo?

“¿Cuál es esa visión o pensamiento que te lleva a ayudar a las personas a tu alrededor?”

“Eso que acabas de hacer, no quiero tomarlo por sentado…”

Creo que hay algo muy poderoso de reconocer la capacidad y la intencionalidad de la persona. No solo en enfocarnos en lo que hay que arreglar o sanar.

Encuentro que, al hacerlo, reconocemos el potencial de sanación en el interior de cada persona. Y valoramos su elección diaria de actuar en base a ese potencial. Ya sea para su beneficio o el beneficio de las otras personas. Y en un mundo que consistentemente te dice que no perteneces o que no eres suficiente, necesitamos la intencionalidad de recordar, y de recordarnos, que ya lo somos.

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  1. AF says:

    Me encantó este post. Soy de las personas que se enfoca inmediatamente en los fallos, en lo que no funciona y que debería cambiar. Tiendo a ver las cosas en blanco o negro (el famoso “si… entonces…”, sin doble vía). En los últimos días me he hecho la misma pregunta constantemente ¿qué estoy haciendo mal? … sin darme cuenta que al cuestionarme, dudar y culparme (o culpar a otros) estoy bloqueando posibles factores protectores y una ventana hacia la resiliencia. Gracias por este momento de reflexión.

    • Alejandra Matos says:

      ¡Me encanta escuchar que este contenido sea de ayuda! Es tan importante el ver lo que ya estamos haciendo bien y la resiliencia que vamos desarrollando a través de nuestro aprendizaje. ¡Gracias por compartir esto!

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